Aprender para ser

Por: Alberto Bernilla Meneses

Aprender para ser

Es inevitable ver los valores que se promueven por el capitalismo, el tecno-centrismo y el consumismo que actualmente rigen en nuestra sociedad, los canales de influencias son múltiples y unos más contaminantes que otros: la televisión basura, la agenda setting, la publicidad engañosa, nos introducen en un ambiente de constante confusión.

En un contexto como el presentado ¿Qué respuesta podríamos esperar de las escuelas? En una sociedad donde ser es tener, la educación pierde su principio de integridad y decide formar estudiantes competitivos y no cooperativos.

El ser humano, llamado al encuentro de sus semejantes, no encuentra un norte al momento de convivir, olvidando totalmente que las habilidades blandas (empatía, trabajo en equipo, escucha activa, creatividad, actitud positiva, asertividad) son también formadas desde la escuela y que en ellas reside una clave principal para que la pedagogía tenga el real significado que se le encomendó. Parece que ya es hora de bajar del altar a temas como rendimiento, competencia, producto, actitud y otros conceptos administrativos que convierten la escuela en una micro sociedad competitiva y poco sana para empezar a dar los primeros pasos de la vida.

El cerebro emocional, tan estudiado en estos últimos años (Campos), ya nos empieza a dar algunas luces del camino hacia el desarrollo de las habilidades blandas: el saber reconocer nuestras emociones, para poder regularlas y finalmente expresarlas, nos hacen subir un escalón más hacia esa educación donde saber es ser.  El poder controlar nuestras emociones nos permitirá discriminar entre lo que sentimos y lo que es correcto hacer, ello guiará nuestras decisiones hacia la coherencia, aquella que muchas veces vemos callar hoy en día. Pero esto es un proceso pedagógico que  requiere de tanta atención en las estrategias en el aula, en las programaciones diarias, en las horas pedagógicas, en el enfoque educativo,  como también en la curricula nacional. A pesar de ya llevar décadas de ser planteada la teoría de las “Inteligencias Múltiples” (Gardner) parece que, a veces, únicamente existen para nuestro sistema educativo la inteligencia lógico matemática y la inteligencia lingüística.

Implementar un programa de emociones nos dará un enfoque educativo innovador y realmente integral que hace años llevan muchos diciendo que brindan en sus escuelas. La realidad está encima de las escuelas y ello, en este caso, es una ventaja que pudiendo mover los cimientos se pueda transformar en la cresta; si en las aulas enseñamos una cultura de paz mediante el aprender a convivir (pilar educativo) habrá eco más allá de lo medible.

Existen otras estrategias, además del control de emociones, que generan habilidades blandas: trabajo en  equipo, pedagogía de la ternura, consejos escolares, entre otras. Aunque no parezca, en la actualidad, debemos saber  que para que cualquier iniciativa pedagógica tenga éxito deben actuar en ella todos los agentes educativos implicados: la escuela, la sociedad, la cultura y, sobre todo, la familia. Tomando como primer y principal agente a la familia que es sobre quien se apoyan los otros agentes para educar. La familia no delega en ningún momento la educación, pero ello ya es tema de otro artículo.


Aprender para ser
15 votos con un promedio de 5 estrellas

Comentarios

comentarios

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Comenta