Cinco Esquinas

Por: Nataly Quispe Taco


 

 

Cinco Esquinas

La Retaquita, esa periodista de Destapes, la que garbó al Doc. admitiéndolo todo, la que sale en la tele y los peruanos miran.  Sí, la de Cinco Esquinas.

No sé qué siento por ella, al igual que Quique, creo que es una mujer fascinante, dedicada a la chismografía y huachafería pero fascinante al fin.

Cinco Esquinas me dejó pensando en Julieta Leguizamón. Dedicada al amarillismo puro, exagerado, chabacano, ordinario y vulgar pero que fue capaz de esconderse una grabadora en los senos y obtener los 37 audios claves para meter a la cárcel al Jefe del Servicio de Inteligencia, nada más ni nada menos que el dueño del Perú, el hombre detrás del régimen, el Doctor.  Sí, el que fue acusado de traidor a la paria.

El asesinato de su jefe le dio seguramente ese coraje que la ayudó enfrentarse a la muerte.

A Rolando Garro, director de la revista, lo encontraron con la cara destrozada por los puntapiés y las pedradas, lleno se sangre y de barro, tirado en Cinco Esquinas. Una salvajada sin lugar a dudas.

La publicación  de las  prosaicas fotos del millonario minero, cambió  vida  de Rolando y la Retaquita. Por supuesto, desde ese momento empezó todo. Luego ella se hizo famosa gracias a sus destapes que despertaban  el gozo morboso de la gente, lo que evidencia que el Doc. era buen cabecero, creaba titulares estridentes que destruía la honorabilidad de sus enemigos.

La nueva novela de Vargas Llosa es una crítica dura y cruda de la prensa chicha del Perú.  El Mañanero, Repudio, Repúdica, La Yuca, El Chino, El Tío, La Chuchi entre otros pasquines destinados a desprestigiar a los opositores del gobierno y levantar la figura de presidente, fueron una herramienta creativa utilizada en la dictadura de Fujimori que callaba o castigaba.

Cinco Esquinas, la novela 18 del novel publicada  3 de marzo de este año  y que hoy tuve la oportunidad de leer justo después de la primera vuelta electoral,  me hace valorar  la democracia, repudiar la dictadura y entender  que  estamos en  la época de las  comunicaciones que logran simpatías o antipatías  de los lectores, radioescuchas y televidentes. Ojalá que el 5  de junio no revivamos  las  grandes injusticias que se cometieron en los 90. Espero que no alarguemos el autoritarismo y no reivindiquemos la corrupción escandalosa.


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