Con el enemigo adentro

Por: Diego Cáceres


Con el enemigo adentro

Nuestra sociedad atraviesa una situación delicada en materia de seguridad, durante los últimos años el crimen ha crecido de forma abrumadora a lo largo del país; tanto el crimen organizado como el crimen cotidiano. El crimen está llegando a ser profesional y ya es “normal” para nosotros escuchar o ver en los diversos medios de comunicación noticias referente  marcas roban “x” cantidad de dinero, balean a vigilante de una farmacia, extorsionan al dueño de un chifa, joven muere por defender a su novia, banda de raqueteros asalta sin impunidad, etc.

Aún recuerdo ese día que escuche en la radio que una banda colocó una granada de guerra en un circo en plena función donde había niños presentes o cuando una banda estaba extorsionando a la directora de un nido, en ese momento sabía que la situación ya se había escapado de las manos. Personas sin ningún tipo de valores e escrúpulos que hacen lo que fuera para obtener dinero sin importar que sus víctimas sean niños.

La seguridad se ha visto desde varias perspectivas y los problemas que más se denotan son: faltan equipos, la corrupción de la policía, el déficit de agentes de la policía, las leyes benevolentes pero el foco principal de todo esto es la materia legal.

El día 31 de octubre la lucha contra la delincuencia sufrió un terrible golpe, pero este impacto no vino de una banda organizada sino un de parte del poder judicial. El magistrado Ismael Felipe Orozco Huayanay, quien es titular del Juzgado de Investigación Preparatoria Transitoria de Huaral,  dio la libertad a 29 miembros de una organización criminal llamada “Los monos de Quepepampa”. Con esta decisión el magistrado tiro al tacho la labor y el esfuerzo que hicieron 30 fiscales y 500 miembros de la policía para la captura de estos. Estás 29 almas no son personas que tengan una historia de vida ejemplar o personas que por cosas del destino tuvieron que optar por la vida criminal, son personas con antecedentes como Julio Silva Azaña a quien se le encontró armas de guerra o al señor Miguel Cano Tevés que estuvo preso por cometer homicidio calificado.

De nada sirve tener al mejor cuerpo policial, patrulleros e equipamiento de punta, tener una central de inteligencia que permita conocer los pasos de los delincuentes o leyes que si castiguen de forma severa a aquellos que cometen cualquier tipo de delitos, nada de eso sirve si en el poder judicial tenemos al principal enemigo.

Urge una limpieza en el poder judicial, ya que hay serios indicios de que algunos magistrados, jueces y fiscales trabajan en conjunto con las bandas criminales y que el grado de corrupción cada vez es mayor.

Este es de locos pero esta es nuestra triste realidad, una respetable persona que tuvo 5 minutos de furia y que desgraciadamente dio algunos golpes a un policía fue condenada 6 años de cárcel, tiempo que no se cumplió porque el presidente anterior felizmente la indulto. Pero personas que son rankeadas y realmente peligrosas para la sociedad se pasean en las cortes como Pedro en su casa, sin ningún temor de ser condenados porque ya todo está arreglado. Vivimos con puertas giratorias pero esta solo es para pocos.


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