Una vez más

Por: Diego Cáceres


Una vez más

Han pasado siete años de lo sucedió el 5 de junio de 2009 en Bagua.  Ese día miembros de  la Policía Nacional del Perú (PNP) con la ayuda de agentes de la DINOES (Dirección Nacional de Operativos Especiales) se enfrentaron con un grupo de nativos que habían bloqueado por más de 50 días la carretera Fernando Belaunde Terry en la zona conocida como la “Curva del diablo”, los nativos reclamaban la derogación de dos decretos legislativos ya que según ellos perjudicaban sus derechos territoriales.

El resultado final del conflicto fueron 33 personas muertas (de las cuales 12 eran parte de la PNP) y 52 personas implicadas en el delito de homicidio calificado. Después de todas las investigaciones, las comisiones en el congreso, los reportajes periodísticos, los debates entre nuestros políticos, las columnas y las editoriales, después de todo esto ayer culmino el proceso, por fin luego de siete largos años(es increíble la lentitud de los procesos en nuestro país) nuestra justicia dio su veredicto. El resultado la absolución de todos los implicados en el caso.

Creo que dolor más grande que un padre pueda recibir en vida es la de enterrar a su hijo. Recibir el cuerpo, preparar la ceremonia, cargar el ataúd y ver como a tu hijo lo entierran no es algo natural. Heródoto ya lo explicaba en una de sus frases:” En la paz, los hijos entierran a los padres; la guerra altera el orden de la naturaleza y hace que los padres entierren a sus hijos. La tristeza que debieron sufrir tanto las esposas como los hijos es día es algo que no se desea a nadie, no es justo que hijo se cría sin su padre.

Pero seamos sinceros esto no es nuevo en nuestro poder judicial, el año pasado nuestra ciudad sufrió uno de los mas grande conflictos sociales, donde los llamados “defensores del pueblo” se enfrentaron a la policía, el resultado fue el mismo: policiales golpeados, heridos de muerte y hasta a uno le desfiguraron el rostro (el cual felizmente le hicieron una compleja cirugía de reconstrucción). Y al final estos individuos libres de polvo y paja, como si nada hubieran pasado.

El mensaje final es: toma las carreteras que quieras, bloquea las vías de acceso, entra y destruye locales públicos o privados, causa todo el daño que se ha posible a los fuerza del orden, paraliza a toda una ciudad entera, haz todo lo que se te venga en gana porque si tienes una buena excusa todo tus motivos son muy superiores a todo lo demás.

Lo lamentable que hay un sector de nuestra política (izquierda) que siente esto como una victoria, estas personas no se dan cuentan del terrible mensaje que le dan a las mentes más jóvenes, no se dan cuenta de los daños irreparables a las familias de los policías y de los nativos muertos ese día, no se dan cuenta el daño que le hacen a una de las más importantes instituciones del país como lo es la PNP, no se dan cuenta del atraso que nos dejan como herencia, no se dan cuenta como siguen destruyendo a nuestro país y lo peor de todo es que siempre se van a dar de víctimas y se van a seguir reciclando en temas ambientalistas.

Para tener una fuerza policial solida primeramente esta debe ser respetada por el poder judicial dando sentencias justas y coherentes para que protejan a sus miembros. Además de meternos todos en la cabeza la idea de autoridad.

Es cierto nada hará que los policías fallecidos revivan pero una sentencia justa harán que los familiares de estos sientan algo que es muy difícil de encontrar en estos días: paz.


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