Divide y reinarás

Por: Gonzalo Cervantes. Gonzalo


Divide y reinarás

He vivido conscientemente dos elecciones presidenciales. Digo conscientemente porque en el 2001 yo y mis amigos estábamos más interesados en jugar StarCraft que en el Arequipazo o la marcha de los cuatro suyos. Y de estas dos elecciones que he vivido (y esta campaña que viene sucediendo) solo puedo decir que no creo que estemos en el sendero correcto, sino mas bien en el camino equivocado.

Las grandes sociedades del mundo han sabido salir adelante gracias a un esfuerzo en común, una unión de los gobernantes y las poblaciones y es mas bien en los momentos de desunión o fragmentación, en los cuales han sucumbido para siempre. Si bien esta desunión puede ser explicada por varios motivos (destrucción de los principios y valores de las sociedades, fenómenos naturales, entre otros) en este caso la fragmentación social peruana se vive por exceso de egoísmo. Ese egoísmo que nos hace ver solo la satisfacción de nuestras pasiones y deja de lado lo realmente importante, ese egoísmo que nos hace esclavos de nuestros deseos más torpes. Nos estamos asfixiando y los políticos lo saben. Es así que en esta campaña hasta Luis Favre (otrora sabio de las campañas políticas peruanas) ha tenido que renunciar. Las cosas han cambiado, lamentablemente para mal.

Las campañas han comenzado a ser menos inteligentes y más confrontacionales, los estrategas políticos ya no son necesarios, acá lo que se utiliza ahora son imitadores de Montesinos. Todo eso que hemos detestado de Vladimiro Montesinos ha regresado. Han regresado las portadas falsas, los medios pagados, las encuestas truchas, los políticos en los programas chicha, los ataques, los sicarios políticos, los testaferros, las etiquetas, la corrupción, los ataques físicos a candidatos, la guerra sucia y hasta la indiferencia de la población. O tal vez, nunca se fueron.

Mientras sigamos en este camino de odios y resentimientos, no importa donde esté encerrado Vladimiro, estará sonriendo, sabiendo que sus aprendices fueron bien educados y siguen hoy en día lo que el maestro les ha dejado como tarea, dividir en Perú para reinar por siempre.

Si realmente queremos completar la lucha que han tenido nuestros padres y abuelos, esa lucha por un mejor país, debemos de cambiar. No podemos esperar mejores resultados actuando de la misma forma. Comencemos a dialogar, no pongamos vendas en nuestros ojos, seamos objetivos. Analicemos que es lo mejor para el bien común, no lo que es mejor para nosotros, después de todo ese bien común nos incluye. Dejemos de firmar cheques en blanco por uno o por otro, mejor aún, seamos artífices de nuestras posturas, no dejemos que un escritor que vive en España nos diga que hacer o que un economista que viaja por todo el mundo nos diga por quien votar. Tampoco que algún periodista nos mienta descaradamente como si la estupidez estuviera entre nuestras características como peruanos.

Debemos demostrarnos que podemos exigir algo mejor para los demás y para nosotros mismos. Que lo que está mal puede mejorarse y que juntos, como sociedad podemos hacerlo, pero separados como individuos solo viviremos para morir en un país que siempre quiso, pero nunca pudo. Si alguien quiere ser presidente, congresista, alcalde, gobernador, o cualquier posición de elección popular en este hermoso país, debe de demostrarnos que puede gastar hasta la última gota de sudor y sangre por el pueblo. Dejemos de decirnos que todo anda mal, para comenzar a decir que todo va a cambiar.

La democracia es una herramienta hermosa que supone la participación de todos en la posibilidad de elegir y controlar a nuestros gobernantes, sin embargo no debe de favorecer jamás la creación de grupos que dirijan nuestros destinos, mediante la usurpación del Estado, inspirados en intereses particulares o motivaciones ideológicas. Es momento de definir que queremos, una democracia verdadera o un sistema oligárquico disfrazado de democracia.


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