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El sistema penitenciario en el Perú

Por: José Eduardo Romero Díaz.


El sistema penitenciario en el Perú

Hace poco más de un mes, cuando éramos testigos de la pugna por quien conseguiría dirigir el destino de todos los peruanos desde palacio de gobierno, hubieron unas declaraciones de la hasta entonces candidata a la Presidencia de la República Keiko Fujimori Higuchi referida a la construcción de penales. Este tema ya se venía tocando desde mucho antes, como se apreció en una entrevista del 02 de febrero del presente año en la que señalaba “Dentro de nuestro plan está la construcción de 20 cárceles a nivel nacional, y algunas de esas cárceles las haremos arriba de 4 mil metro de altura[1]“.

Estas declaraciones hicieron que su contrincante en aquella época Pedro Pablo Kuczynski señale que “Yo creo que eso de Challapalca es una idea efectista. Hay muchos jóvenes en las cárceles, de 77 mil inquilinos más de la mitad no han sido juzgados, muchos de ellos son jóvenes que de repente han hecho cosas malas pero de repente no tan terribles y Challapalca no es una solución”.[2]

Estas declaraciones hicieron que mucha gente se manifestará a favor y en contra de ambas posturas y a mi me despertó un mayor interés por un tema que ya venía siguiendo desde hace ya un tiempo atrás.

Hablar del sistema penitenciario en el Perú es de por si ya un tema complicado, puesto que a la población penitenciaria es la más ignorada del país, ya que la sociedad prefiere hacer de cuenta que no existen o no hablar de ellos.

El motivo de este artículo no es juzgar si las actuales propuestas que se tienen respecto al sistema penitenciario en el Perú son las mejores, ni lo es atreverme a sugerir siquiera una solución inmediata al problema que existe en los penales y respecto a su población; pretendo más bien llamar la atención en que deberíamos fijar nuestra atención en aquellas personas que cumplen condena en los penales y en impulsar que esta atención no este llena de odio y desprecio, como pude percatarme a través de las reacciones que generaron las declaraciones expuestas líneas arriba, sino mas bien que pensemos que la solución no esta en el encierro y el olvido, sino en la corrección y la resocialización.

Para esto, quiero poner ante los lectores el esfuerzo de un hombre peruano que trato de lograr que el Perú sea un modelo respecto a Sistemas Penitenciarios, me refiero a Mario Felipe Paz Soldán. Hablar de la misión de Paz Soldán es referirnos al primer intento serio por parte del Estado Peruano para crear un sistema penitenciario que pueda responder a las necesidades de la población penitenciaria existente en el país.

Un autor que nos muestra particularmente una luz en este camino es JULIO ALTMAN SMYTHE, este autor en su libro “Reseña Histórica de la Evolución del Derecho Penal”, hace especial énfasis de la misión que realizo Mario Felipe Paz Soldán como enviado especial del Estado Peruano a Estados Unidos para que pueda aprender lo necesario respecto a las nuevas tendencias referidas a los sistemas penitenciarios que estaban siendo tendencia en el mundo.

Además de brindarnos esta información, hace también un breve análisis respecto de la situación de los presos en el Perú, hace un descripción de la situación vivida en la edad media pues la tortura y los castigos eran comunes y  la sociedad tiene la visión de que el preso era un hombre que no merecía la menor consideración “sobre quien necesariamente debía caer duramente el peso de la venganza colectiva”[3].

El sistema penitenciario del Perú estuvo basado por mucho tiempo por el legado que dejaron los españoles tras la conquista. En tiempo de la colonia era verdaderamente una vergüenza debido a que las cárceles eran lugares poco salubres y donde la vida alcanzaba estándares inhumanos. Los reos debían pagar su carcelaje y muchas veces para poder sobrevivir “tuvieron que mendigar en las puertas mismas de la prisión, a través de las rejas”[4].

Hay que empezar haciendo una breve mención a como se llevaba la vida carcelaria a inicios de la República. En el primer reglamento carcelario, el cual fue por Torre Tagle el 23 de marzo de 1822, se destaca que los reos podían salir de sus cárceles una hora en la mañana y otra en la tarde, separándose también en recintos distintos a los hombres, mujeres y menores, medida que no pudo ser cumplida en todas las regiones del país.

Otro antecedente a revisar es que el derecho de carcelaje fue abolido por Decreto Supremo de 4 de octubre de 1832, en adelante la mantención de los presos estaba a cargo de las municipalidades[5].

Es de destacar el accionar del general D. Miguel Medina, quien como prefecto del Cuzco, reparó un convento que servía de cuartel de caballería y lo volvió la cárcel de Cuzco, acondicionándolo de dormitorios, talleres, organizó trabajos y otras medidas para humanizar las condiciones. Debido a esto, es que el gobierno dio el 1° de julio de 1850 un reglamento para este presidio que en palabras de BERNANDINO LEON Y LEON refiere respecto a él: “Era evidente algo superior al medio y a la época, en América del Sur”[6].

Pero de entre todas, la obra más significativa fue la de Mariano Felipe Paz Soldán, quien viendo que la cárcel de Cajamarca era totalmente inadecuada construyo otra nueva con ayuda de los vecinos en 1848. Introdujo muchas mejoras entre las que cabe resaltar: la construcción de departamentos de mujeres, para los que cometieron delitos graves, para los que cometieron delitos leves, además construyo un hospital, una capilla y realizó muchas mejores.

A raíz de sus logros e interés por las mejoras de las situaciones penitenciarias es que en el año de 1853, durante el gobierno de Echenique, se encomienda a Mariano Felipe Paz Soldán la misión de estudiar los sistemas penitenciarios en Estados Unidos de Norteamérica. Paz Soldán cumplió su misión de la mejor manera emitiendo un informe muy detallado al Ministro de Justicia del Perú, el cual constaba de dos libros, uno referido a la idea general del régimen de prisiones de Estados Unidos de Norteamérica y el segundo respecto al estado de las cárceles y presidios del Perú. Paz Soldán sugería la creación de dos penitenciarias, una en Lima y otra en Cusco, sugiriendo la construcción en base al modelo panóptico diseñado por Bentham y sugiriendo que se establezca el sistema Auburn, el cual se basaba en lograr la resocialización del preso a través del trabajo diurno en ambientes tanto dentro como fuera de la prisión, tratando de lograr incentivar al preso para el trabajo y a la formación en labores sencillas, adaptando este sistema a las diversas realidades de nuestro país que ya habían sido estudiadas por Paz Soldán.

Este informe fue vital para que el Estado Peruano tomara conciencia de que debía mejorar el sistema penitenciario del país y es así que como principal medida se ordena, por Decreto Supremo de 20 de octubre de 1855, la construcción de la Penitenciaria de Lima. El 13 de enero de 1856 el Gran Mariscal Ramón Castilla puso la primera piedra de esta prisión y fue inaugurada el 23 de julio de 1862.

Jorge Basadre hace mención también al informe que presentó Mariano Felipe Paz Soldán luego de su visita a Estados Unidos, señalando que el aporte principal de este informe fue el examen de cual sistema era el más aplicable para el Perú, si el de aislamiento absoluto de los presos, llamado de Pensylvania o el del trabajo en común de día en los talleres pero en profundo silencio con aislamiento de noche, llamado de Auburn; fue a favor de este último que se emitió una opinión favorable[7].

Este hecho fue muy importante para la historia nacional, ya que reflejaba la imagen de un país en crecimiento y que estaba acorde con la modernidad, fue un hecho tan importante que la casa de moneda de Lima acuño una medalla, “en la cara anterior se lee Ramón Castilla Presidente coloco la primera piedra en 1856. La inauguró en 1862. En el lado anverso dice Penitenciaria de Lima. Director de la Obra DDM Felipe Paz Soldán. Arquitecto Maximiliano Mimey”[8].

La Penitenciaria de Lima ayudo con su presencia a dar argumentos a los que luchaban en contra de la pena de muerte, ya que Lima contaba con un lugar en el que podían internarse a los delincuentes buscando su rehabilitación.

Este centro penitenciario costó 600 000 pesos y se encontraba en el límite sur de la ciudad. Esta penitenciaria funciono hasta 1961 en que tuvo lugar su destrucción sin que hubiese un edificio para reemplazarla.

El trabajo de Paz Soldán no se pudo concretar por factores políticos y sociales,  se buscaban metas que buscaban hacer el sistema Penitenciario del Perú más humano y que se pudiera lograr la reinserción de los criminales en la sociedad, meta que no se alcanzara debido a las medidas políticas posteriores respecto de los reglamentos y creación de instituciones que fueron mediocres y que muchas veces quedaron en buenas intenciones, como fueron las propuestas por Eduardo López de Romaña respecto del reglamento para la penitenciaria de Lima de 1901, que fue nefasto, y la promulgación del código penal de Maurtua, que aunque innova en la cuestión de prisiones, estas innovaciones no fueron puestas en práctica.

Considero que la misión de Paz Soldán fue el único intento serio de una mejora en este aspecto social del País, se dio en un momento de auge económico importante para la historia del país en el que si bien se cumplieron las intenciones inmediatas de estudiar y proponer medidas claras para el futuro penitenciario, este no alcanzo los objetivos mediatos de colocar al Perú como un ejemplo en lo que se refiere al Sistema Penitenciario, ya que se tomaron medidas políticas incorrectas y además el gasto público se distribuyó dejando de lado este aspecto quizás por considerar que la sociedad debe invertir lo mínimo en la población penitenciaria; lo cual para tiempos actuales resulta ser una cuestión paradójica puesto que se está recuperando un sitial en la economía sudamericana y sin embargo tenemos un pésimo sistema penitenciario en comparación a otros países. Busco señalar que la cuestión penitenciaria es importante y que hubo intentos por mejorarla, hubo un propósito que fracaso no porque no hubieran los medios para lograrla, no porque no fuera un tema de preocupación a nivel mundial, no porque las personas que cometen delitos no tengan el derecho de cumplir condenas que no atenten contra su dignidad ni porque el Estado no tenga el deber de facilitar su rehabilitación; sino porque siendo un problema latente no se ha tomado con la seriedad necesaria y los líderes han buscado proponer a lo largo de la historia política del Perú medidas populistas o medidas apresuradas de aprovechar pequeños intervalos de estabilidad para mejorar situaciones políticas y no situaciones sociales urgentes. Paso en ese momento importante económico para el Perú y a puertas de un nuevo gobierno, cuando contamos con cierta estabilidad económica a comparación de otras naciones,  no se muestran propuestas para la mejora penitenciaria, lo cual debe cambiar para mejora de la sociedad, y es la sociedad misma la que debe empezar a mirar a las personas que cumplen condena en un centro penitenciario no como sujetos de los cuales debemos vengarnos.

Mariano Felipe Paz Soldán tuvo un sueño “Ambiciono ser útil a la obra de la redención del criminal: quiero un solo día de completa dicha en mi vida y ése ha de ser aquél en que otras naciones vengan a tomar por modelo las Penitenciarías del Perú[9]. Ojala este sueño inspire a muchos otros.

 

 

 

[1] Declaraciones del 20 de febrero de 2016 en http://canaln.pe/actualidad/keiko-fujimori-anuncio-construccion-carceles-maxima-seguridad-n220147

[2] Declaraciones del 31 de mayo de 2016 http://larazon.pe/politica/72926-ppk-insiste-en-que-no-envien-a-criminales-a-challapalca.html/

[3] ALTMAN SMYTHE. Julio. “Reseña Histórica De La Evolución Del Derecho Penal” 1944

[4] Ídem

[5] Ídem

[6] Ídem

[7] Basadre, Jorge, “Historia de la República del Perú 1822-1933” Tomo 5 Pag. 49

[8] Basadre, Jorge, “Historia de la República del Perú 1822-1933” Tomo 6 Pag. 36

[9] ALTMAN SMYTHE. Julio. “Reseña Histórica De La Evolución Del Derecho Penal” 1944


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