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Hipócritas, grotescamente hipócritas

Por César Félix Sánchez Martínez


Hipócritas, grotescamente hipócritas

Tengo en mi poder el programa de festividades por el aniversario de Arequipa emitido por la Municipalidad Provincial de Arequipa. El domingo 14 de agosto a las 19:00 tendrá lugar la llamada «Serenata a la Ciudad» con «destacados artistas arequipeños» en algo denominado «Subida Puente San Martín».

Todo parece indicar que ese espacio es el que hasta hace algún momento (antes de 2007 para ser específicos) era considerado, por Ordenanza Municipal N. 160 del 14 de noviembre de 2002, como zona de Reserva Paisajística, luego variada en el 2007 a Área Agrícola no edificable ni urbanizable, y que, de forma dolosa y corrupta, ha venido siendo dispuesto por la empresa que lo compró (infame en grado sumo por arrasar los otrora hermosos alrededores del puente San Isidro y destruir para siempre el panorama del atardecer de Arequipa con una horrible mole inservible al noroccidente de la ciudad) para toda suerte de usos (circos, juegos mecánicos y ¡¡ferias de pirotécnicos!!) destinados evidentemente a degradar el terreno hasta forzar su rezonificación.

Lo más gracioso de todo es que el 8 de septiembre de 2010, la misma Municipalidad Provincial de Arequipa multó a los entonces dueños del terreno por alquilarlo a un parque de diversiones. Ahora, la misma Municipalidad comete la falta que antes condenaba con una multa considerable. Claro está que en aquella época estábamos ante otra gestión, ciertamente mucho más sensata que la actual. Aunque para ello no se requiere demasiado mérito.

Esto es simplemente la cereza del postre de todo un proceso de destrucción del paisaje tradicional de Arequipa, que va más allá de lo tolerable y que se enmarca en un proceso mayor de «invivilidad», podríamos decir, en nuestra ciudad. Muchos miran a otro lado, felices con el aparente crecimiento económico. Podríamos parafrasear al rey Pirro diciendo que una «década de desarrollo» más como esta y Arequipa desaparece. Otros, por su parte, contribuyen activamente a la degradación geométrica de la calidad de vida en la ciudad. Parece ser que nuestras autoridades se encuentran en este segundo grupo.

Nos hemos vuelto «peseteros». Nos contentamos con ganancias inmediatas, mientras nuestras calles se vuelven impasables, mientras nuestro ambiente tradicional, que «imprimía carácter» a nuestra cultura e identidad -revísese el rico legado musical y poético surgido de la contemplación de un ambiente cotidiano bello- es transformado ahora en una irreconocible expansión urbana, de arquitectura feísima, zonificación inexistente y robo descarado de espacios destinados al uso público, incluso en lugares peligrosos como las laderas del valle hacia Chilina (lo que ha arruinado para siempre la belleza del valle), mientras la erosión y la desertificación hacen estragos.

Reto a cualquiera a pasar revista a las «estaciones centrales» de nuestro inexistente espacio público, sea en San Lázaro, en la minúscula calle Villalba, en Puente Grau o en Goyeneche y aturdirse un poco con el alquitrán y los demás venenos del smog y que me diga después si existe algo qué celebrar.

No sorprende que los cómplices e instigadores de esta degradación casi irreversible celebren a una Arequipa que, bajo todo concepto, no aman. Pero es grotesco, hipócritamente grotesco, que su misma celebración sea tan ilegal y atentatoria contra Arequipa como lo es ahora, en una zona reservada patrimonial destruida por la codicia y la corrupción.


Hipócritas, grotescamente hipócritas
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Comment(1)

  • ¡De los terremotos y de los alcaldes, líbranos Señor! – Transformando el Perú
    Junio 30, 2017 at 8:32 pm

    […] Se ha dicho en algún lado que el plan metropolitano de Arequipa de 2016, dado por el flamante Instituto Municipal de Planificación prevé indefectiblemente la utilización de esa zona ribereña. Sea lo que fuere, ese plan, igual que todos los anteriores (e incluso el hecho durante la gestión de Juan Manuel Guillén en el sillón municipal, muchísimo mejor que este a la hora de proteger el patrimonio), acabará siendo papel mojado y tiene solo el apoyo que la autoridad le quiera dar. Recordemos que bajo este mismo plan, el proyecto del gran parque metropolitano de Arequipa entre las avenidas Lambramani y Dolores ha acabado reducido a su mínima expresión.  Recordemos que este proyecto había sido vislumbrado desde hacía más de veinte años. Y ahora, gracias a la Universidad Continental, a los múltiples canchones de venta de autos, a las urbanizadoras y por supuesto, a los alcaldes, especialmente a Zegarra, ha quedado reducido prácticamente a una nada, hollada, para unir injuria al insulto, por los circos y las ferias itinerantes, igual que el área del valle del Chili cercana al puente San Martín, pues ya no son áreas intangibles, sino que su zonificación ha sido degradada por la municipalidad para permitir tales despropósitos (recordemos que incluso la Serenata a la ciudad del año pasado fue organizada en aquella área, en burla grotesca a Arequipa). […]

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