No esperen aplausos

Por: Jorge Malpartida


No esperen aplausos*

Es muy poco elegante alardear de nuestra solidaridad. Las redes sociales son una herramienta extraordinaria para difundir una buena causa pero también es un escaparate perfecto para aquellos que deseen figurar a partir de su predisposición para ayudar al prójimo.

Durante el último sismo de 5.2 grados en la provincia de Caylloma -que afectó a los distritos de Yanque, Achoma, Ichupampa y Maca- las autoridades nacionales, regionales y locales actuaron con celeridad para llevar ayuda a las zonas damnificadas. En las horas posteriores al temblor se trasladó módulos de vivienda, víveres y maquinaria para habilitar nuevamente los accesos que habían sido bloqueados.

Sin embargo, nunca faltan las personas que esperan que sus buenas acciones tengan que provocar aplausos de la tribuna. Es el caso del alcalde provincial de Arequipa, Alfredo Zegarra quien en su cuenta de Facebook se quejó (o su CM lo hizo quejarse) de la “nula difusión” que hicieron los medios de comunicación de las acciones de ayuda de la comuna que dirige hacia los afectados en el Valle del Colca.

Como si estuviera gritando en una plaza, el burgomaestre puso el 21 de agosto en su muro el siguiente mensaje (para ser fieles a la fuente mantenemos el excesivo uso de mayúsculas y los errores de digitación): “MUNICIPALIDAD DE AREQUIPA LLEVO A CAYLLOMA: EQUIPO DE MÉDICOS Y MEDICAMENTOS, EQUIPO DE RESCATE Y SERENAZGO, 6 PATRULLEROS PARA LA SEGURIDAD, 50,000 LITROS DE AGUA EMBOTELLADA, 5,000 latas de conservas de pescado, 2,000 frazadas, colchones., etc et (sic) NINGUN MEDIO LO DIFUNDIÓ Porque??????”.

Para reforzar su indignación, Zegarra acompaña su mensaje con el recorte de una noticia escaneada en donde se da cuenta de la donación de bidones de agua que hizo una empresa minera para los damnificados de Caylloma.

¿Cuál es la preocupación del alcalde? ¿Que la nota de prensa de una entidad privada haya tenido mejor rebote en los periódicos que la que redactó su equipo de relaciones públicas? Como le recuerda un colega a Zegarra en los comentarios a ese post: ¿La municipalidad de Arequipa trasladó víveres y personal médico para ayudar o para salir en los medios?

Otro es el caso de la congresista por Arequipa Alejandra Aramayo, quien al día siguiente del sismo (15 de agosto) partió hacia la zona para inspeccionar los daños. Sin duda es destacable que una parlamentaria, pese a que no tiene capacidad de gasto para gestionar recursos públicos para los damnificados, decida trasladarse a una zona de emergencia para ayudar y brindar un “apoyo moral”.

Pero su acción solidaria (ciertamente sincera y desinteresada) queda desteñida por su afán de robar cámara. Por ejemplo, el mismo 15 de agosto, ante el pedido de un ciudadano para que las autoridades de Arequipa tengan mayor desprendimiento, Aramayo contesta en su Facebook así: “(…) soy la única congresista de Arequipa que está en la zona (de) desastre. Yo he tenido que cancelar todas mis actividades por estar con los damnificados. No hay afanes de figuretismo, solo el de ayudar a los hermanos golpeados por el sismo”.

¿Era necesaria esta aclaración? Cabe mencionar que ese día, en la zona también estuvieron los congresistas de PPK Ana María Choquehuanca y Sergio Dávila. Aunque ellos no hicieron alarde de ello.

En estas épocas de tremendo dolor para nuestros hermanos de Caylloma sería bueno recordarles a algunas autoridades las palabras de Teresa de Calcuta: “El silencio nos proporciona una visión nueva de todas las cosas”. Al final, siempre se recuerda con más cariño a aquellos que (re) construyen sin hablar tanto.

*Este artículo fue originalmente publicado en el diario “Sin Fronteras” y en la página de internet “http://revistalibertalia.wixsite.com”


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