La familia en banquete II

Por Gonzalo Contreras

La familia en banquete II

Consilium: De todas las grandezas que aporta la familia, es posiblemente la prole, el bien de mayor relevancia. Sin aquella, no podríamos debatir sobre nuevas generaciones, ni mucho menos de la sociedad. Bien dices que el Estado no puede intervenir en temas que no le competen, no obstante, concebir a la prole como una sociedad en potencia, denota la máxima protección por parte de aquél; procurando no solamente los intereses de la familia, sino del niño, por el rol que representa para la comunidad.

Y son los niños quienes sufren más violencia por la indefensión generada en la familia, a saber, podrán ser víctimas directas o indirectas, en cuanto la violencia sea manifestada en su contra o la perciban en su entorno. La injerencia del Estado es altamente necesaria en estas situaciones.

Sólo para terminar, considero que el Estado fue diseñado con esa misión, se le otorgó poder por esa razón; al tener mayor perspicacia en ámbitos que individualmente no logramos cubrir, así pues, la competencia sobre estos temas está más que legitimada.

Feminae: Olvidas, Consilium, al resto de integrantes de la familia, si mi percepción sobre los niños es correcta debemos considerar también a otros grupos vulnerables que componen la familia, como mujeres y personas de la tercera edad que requieren por su condición, una mayor protección de parte del Estado. Empero, en todos los casos, la injerencia del ente estatal debe ser limitada.

Consilium quiso tomar la palabra nuevamente, pero había terminado su copa; por lo que el resto aprovechó la oportunidad de expresarse.

Mi amigo no recuerda los otros discursos, pero sí la participación de Sergio, joven honesto dedicado al estudio de la biblia, que continuó algo así:

Sergio: Han dicho tan bien sus declaraciones, que no podría corregir gazapo alguno. Pese a eso, olvidaron determinar la esencia de la familia, el posible fundamento por el que se constituyó, su génesis; pues, ante todo, la familia es un don pensado por Dios.

Y dejadme recordarles que en el principio, varón y mujer fueron creados, constituidos como una familia a imagen de su creador. La unión de aquél entonces representa el máximo esplendor de la familia, no por lo que representaba cada uno (varón y mujer), sino por el vínculo existente con la creación, la convivencia con Dios, razón que denota su relevancia.

Es en ese sentido, que la familia tiene su arquetipo en la Sagrada Familia, pues está llamada a buscar e imitar la vida de aquella, que fundada en el amor de Dios cumplió con su propósito divino, me refiero a la Virgen María, San José y Jesucristo.

Feminae: Entiendo tu posición Sergio, pero está al margen de la realidad. Me parece que, al hablar de la familia debemos tomar en cuenta hechos cotidianos manifestados en la realidad; tanto virtudes como defectos que tengan su fundamento en criterios objetivos que son constantes en nuestra sociedad, bien habló Consilium sobre la violencia familiar, o al dar relevancia a la prole y los grupos vulnerables que se desarrollan en la familia, pero tu testimonio escapa de la materia.

En eso interrumpió Consilium.

Consilium: En algo tienes razón Sergio, sólo por obra divina podría salvarse a la familia, máxime si creemos en su autonomía sin injerencia estatal.

Me dijeron que Feminae impidió que Consilium hable más y exigió a Sergio que diera un nuevo discurso, pues era conocida su habilidad para argumentar; pero él no quiso, por el contrario, dio su primer sorbo a la copa y respirando profundamente continuó con lo suyo.


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