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Los técnicos no gobiernan, ni gobernarán

Por Francisco Málaga

Los técnicos no gobiernan, ni gobernarán

Este 27 de Octubre en la Universidad San Pablo se conversó y debatió sobre la planificación y visión de AQP, se contó con una mayoritaria asistencia de técnicos locales de la materia: arquitectos, urbanistas e ingenieros afines.

Hubo 2 ideas que ellos compartían sin mayores discrepancias:

1era. Consideran mayoritariamente que la planificación de la ciudad debe ser realizada y ejecutada por los técnicos, o cuanto menos ejecutada de forma técnica; bien sea porque se ejecute de primera mano por ellos, o porque se logre  “amarrar” a los políticos, de tal forma que sean los técnicos y/o sus criterios los que dirijan el desarrollo urbanístico de Arequipa.

2da. Abogaban por una gestión integrada de la ciudad, es decir, que no se continúe con 17 o 18 distritos que trabajen sin mayor coordinación en una urbe integral como AQP. Y esta gestión urbana integrada debía darse por medio de una sola institución –no mencionaron su forma exacta-, pero sí que debía tener un alto componente técnico y no político, o al menos garantizar la sujeción de los políticos a la técnica, y por ello –lógicamente- a los técnicos y/o a sus criterios.

La pregunta que me hice a raíz de estas 2 ideas fue: ¿los técnicos pueden gobernar la ciudad o cuanto menos lograr sujetar a las autoridades elegidas –políticos- a sus criterios?

La respuesta es complicada, pero podemos partir determinando que el sistema de gobierno por el cual los técnicos gobiernan es la tecnocracia, y en una lógica más amplia la aristocracia, aquel sistema por el cual los mejores gobiernan. Entiendo que abogan por la implementación de alguno de tales sistemas para que ellos puedan ser quienes resuelvan los problemas de la ciudad, y no los políticos.

Como sabemos, el sistema de gobierno que nos rige  –y que no cambiará a menos que haya una revolución- es la democracia, dado ello, será el mismo sistema imperante el que no permitirá que los técnicos por esta calidad en sí, sean los que gobiernen Arequipa metropolitana, bien sea directa o indirectamente; a menos que nuestros técnicos se presenten a elecciones y las ganen, de darse ello, se habrían convertido en políticos, y dramatizando cual guion de Guerra de la Galaxias: “se habrían convertido en todo eso que juraron destruir”.

Partiendo del párrafo anterior y de lo que plantearon los técnicos en aquel evento universitario, me pregunto: ¿El sistema democrático posibilita que se gestione correctamente una ciudad metropolitana?, o puesto de otra forma, ¿cuántas de las ciudades que hoy funcionan “bien” tienen gobierno democrático y cuántas un gobierno tecnocrático y/o aristocrático?

Mi respuesta, disculpando mis limitados conocimientos, es que las ciudades que hoy consideramos de mejor funcionamiento lo hacen por medio de gobiernos democráticos y no tecnocráticos.

Para explicar lo recién afirmado tomaremos de ejemplo como se gestionan dos ciudades –Londres y Barcelona-, las que considero que funcionan bastante bien.

Ambas ciudades se administran como un todo a través de una sola institución, tal como plantearon los técnicos arequipeños; en el caso Barcelonés por medio de la AMB (Área Metropolita de Barcelona) y Londres a través de AGL (Autoridad del Gran Londres), ambas instituciones aglomeran las funciones del desarrollo urbanístico, transporte, obras trascendentes y varios servicios como recojo de residuos y agua potable, en la totalidad de sus áreas metropolitanas, áreas que comprenden los varios distritos que componen sus continuos urbanos. Entonces podemos afirmar basándonos en la realidad, que la 2da idea de nuestros técnicos locales es cierta en la práctica, además de ser algo aplicable en nuestra realidad, puesto que nada ni nadie parece impedir la posibilidad –incluso legal- de que una continuidad urbana separada artificialmente en muchos distritos pueda ser gobernada por una autoridad metropolitana para cumplir varias funciones sistémicas; SEDAPAR y SEAL en sus materias, son dos ejemplos en pleno funcionamiento.

Sin embargo, la 1era idea que apuntaban varios de nuestros técnicos la considero inviable y errada, puesto que no solo riñe con el sistema democrático imperante, pero porque en la práctica ninguna de estas dos entidades metropolitanas –la AMB y la GLA, a las que hemos tomado como ejemplos- ejercen el gobierno sobre sus ciudades a través de una presidencia técnica o por un consejo o asamblea de técnicos; todo lo contrario, se rigen por políticos electos de forma directa o indirecta.

Veamos cada caso práctico para explicar lo recién afirmado.

– La GLA de Londres tiene dos instituciones que la gobiernan: el alcalde y la Asamblea de Londres, ambos son elegidos por sufragio universal de los londinenses. Así, la planificación y los principales servicios de la ciudad son dirigidos por el alcalde y su comité, con la supervisión de la Asamblea, es decir, los técnicos no gobiernan la institución ni la ciudad, si bien hay mecanismos para escucharles, así como a la sociedad civil.

– La AMB de Barcelona tiene un gobierno también político. El máximo órgano de gobierno es el Consejo Metropolitano integrado por todos los alcaldes de cada municipio del ámbito metropolitano y los concejales elegidos por los municipios, el presidente es elegido por este Consejo Metropolitano entre sus miembros que tienen condición de alcaldes. Todos ellos fueron elegidos en sus cargos previos por sus vecinos.

Es decir, los gobiernos de estas ciudades se encuentran centralizados en instituciones que aglomeran y/o superpone a los distritos que componen la urbe, esencialmente en materias como transporte, infraestructura mayor y urbanismo, entre otras; sin embargo la dirección de estas instituciones metropolitanas –GLA y AMB- no recae en técnicos, pero en políticos que fueron elegidos en procesos electorales democráticos. En aquellas ciudades no existe un gobierno político sujeto a lo técnico, de hecho es todo lo contrario.

Como conclusión.

Para bien o para mal el sistema de gobierno por el que nos regimos es el democrático y parece que ello no cambiará en varias décadas, lo que nos obliga a que el gobierno de la ciudad lo deben realizar las personas elegidas en procesos electorales, motivo por el que considero que mal hacen nuestros técnicos en plantear un gobierno tecnocrático o buscar un marco legal por el cual puedan dominar a los políticos. No me mal entiendan, es un ideal o sueño legítimo, pero no realista; más bien lo que considero que deberíamos hacer, por ser viable en nuestra realidad y tomando los ejemplos de urbes mejor administradas, es:

1ero. Crear una administración unitaria de la ciudad en las materias y servicios que se brindan a todos los vecinos. Como los técnicos locales proponen.

2do. Si una persona o un grupo de personas saben o creen saber qué se debe hacer en la ciudad –técnicos incluidos-, y desean implementarlo, no deben buscar ejecutarlo por medio de normas que sujeten a los electos democráticamente a sus sabios consejos, pero decidirse a pasar a la política y ganar elecciones, o en su defecto organizarse para posicionar estratégicamente sus propuestas en la agenda pública, política y de gobierno, haciendo imprescindible su aplicación.

Ambas propuestas no son tareas sencillas pero son el camino realista y más directo para mejorar la ciudad hoy por hoy, si así lo desean.

Que los técnicos y demás gente de bien se organice para ganar elecciones y/o logren ejercer presión suficiente a los elegidos para implementar muchas de sus iniciativas no solo es posible, es necesario.

Recalco, los otros caminos son la ya mencionada revolución tecnocrática, para que las autoridades urbanas no provengan de elecciones universales pero de un consejo de “técnicos”; o tomar una estrategia legalista que busque generar un marco legal por el cual los gobernantes elegidos tengan que sujetarse a los técnicos, lo cual en la práctica es gobernar sin ganar elecciones, y por ello, pasar de la democracia a la tecnocracia por una vía alterna. Lo curioso es que las leyes las crean los políticos, por lo que no considero viable que estos cedan su poder sin más. A ambas estrategias, repito, las considero irreales en este momento.

Como data adicional, muchos técnicos consideran que los “planes urbanos” son los instrumentos por los cuales ellos pueden y deben “sujetar” a los políticos, pero como sabemos ello no sucede en Barcelona, Londres o AQP, puesto que tales planes son aprobados y modificados por políticos y no por técnicos. Además, recordemos que poco importa lo que estos planes proponen, pero lo que se implementa de ellos, y son los políticos los que deben y pueden ejecutarles. Si no fuera así, no contaríamos en los anaqueles municipales con cientos de maravillosos planes realizados y aprobados, pero empolvados y sin ejecución.


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