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“Me siento culpable de estar viva”

Por: Javier Pérez Lozada.


“Me siento culpable de estar viva”

Sobre el atentado de Orlando, quiero replicar unas palabras que escribí cuando sucedió lo de Paris (Noviembre 2015):

Y un día llegó Francisco Pizarro, la cruz y Occidente consigo, un día derrocaron el Incanato e impusieron los virreinatos y así supimos de Reyes y Papas pero nunca de Califas, es así que podemos saber que París queda en Francia y que Damasco en la biblia, que el Arco de Triunfo lo mandó hacer Napoleón pero que las ruinas de Palmira van a la extinción, que en el Museo de Louvre hay historia pero que en los casi 4 mil años de Alepo debe haber más, que la torre Eiffel es un símbolo mundial, tanto, que los Arequipeños queremos atribuirle a Gustave el Puente de Fierro. Y un día atacan París y nosotros, tan Ilustrados, nos conmocionamos de los atentados perpetuados en tierras francesas, nos ponemos la camiseta de Facebook con los colores azul, blanco y rojo y manifestamos nuestra indignación ¡porque la hay!

Pero salen los Globalizados y Altruistas a indignarse más, ¿por qué solo cuando una capital de Occidente llora, nosotros lloramos?, y ellos no entienden que Paris eternamente está de moda y nosotros tan sudamericanos y occidentales la vestimos, que tanto nuestros García Márquez sueñan con hacerse escritores en París como lo es el poeta sirio Adonis (también en París). Entonces sentencian a los que ponen “I love París” porque ellos también son “I love Beirut, Faluya y Raqqa” y mientras más altruista seas y más “googlees” te vuelves mejor persona, ellos no siguen las modas en masa, nadar contracorriente los hace diferentes.

Y también nacen los patriotas Nacionalistas ¿a ver ponte una imagen de la pobreza en el Perú?, en el Perú aún quedan rezagos de terrorismo (narcoterrorismo) y víctimas inocentes pero nadie dice nada, te vuelves más profundo y metes hasta la lucha anticorrupción y te quejas que Facebook no saca una imagen con eso, esto o aquello y sentencias: ¿un francés pondría de perfil la bandera del Perú?

Al final resulta que siempre hay un descontento con tu publicación y empieza la batalla en Facebook con el eslogan “tolerancia es respeto” y los defensores de la libertad saltan a defender su “pon lo que quieras” y los sensibles a criticar las duras críticas que reciben… Todo en el mundo imaginario de Facebook. Mientras allá afuera, todavía sigue habiendo víctimas inocentes que van perdiendo la vida por actos egoístas de los hombres, tan cavernícolas como los que creemos que la civilización se resuelve a través de un computador.

No son pocos los que ahora se pusieron los colores del arcoíris, pero también saltaron los que reclamaban del atentado de Kenia, que llevándose por el altruismo popular, ni siquiera consultaron la fecha del mismo, ocurrido el 02 de abril de 2015, donde fallecieron 147 personas, la mayoría estudiantes universitarios. Si quieres algo más actual y menos “pomposo”, podrías hablar del atentado del 07 de junio de Estambul, donde se cobró la vida de 11 personas u hoy mismo podrías hacer resonar los 18 muertos que se cobraron los milicianos de Boko Haram en Nigeria.

Nacimos viendo Occidente, y en el siglo XX, el Imperialismo yanqui ocupó todas las vitrinas sociales, económicas y militares, puede que nunca hayas escuchado de los terroristas de Boko Haram pero si sabes cuál es el último discurso de Donald Trump; la cultura gringa anda esparcida por doquier, que no te sorprenda entonces que lo de Orlando es una onda atómica y lo de Estambul y Nigeria son disparos al aire, sobre todo si los afectados son personas pertenecientes a las llamadas “minorías”.

Es curioso que siendo EEUU poco o nada se haya hablado de las víctimas de San Bernandino (el 02 de diciembre de 2015 dos personas, simpatizantes yihadistas, entraron a un centro médico, dejando 14 muertos) y más relevancia se haya dado al gigantesco pago que tuvo que hacer el FBI para desbloquear el sistema de seguridad del IPhone de uno de los autores de la deplorable matanza. Pero ahora las víctimas fueron personas homosexuales y esto ha generado un debate entre la homofobia, la religión, la discriminación, la igualdad. Es difícil buscar la armonización de las personas, cuando son estas mismas las que dan un sobre valor a algunos hechos y no toman la misma paridad a otros con desenlaces iguales, en este caso la vida de las personas.

Quiero quedarme con las palabras de una de los sobrevivientes del atentado de Orlando, la joven Patience Carter, que dijo; “Me siento culpable de gritar por mis piernas porque no me pasó nada como a los otros 49 que no tuvieron suerte de sentir este dolor. Nunca pensé que esto podría pasar, que mis ojos pudieran ver algo tan trágico. Mirando las almas dejando los cuerpos, viendo a la sangre en las caras de todos, viendo los pasos del sospechoso. Me siento culpable de estar viva. Sentir que estoy viva es algo muy fuerte…”

Hasta para la muerte seguimos haciendo diferencias, la vida del ser humano, sea de la condición o inclinación que sea, es una vida, qué importa sí quien murió es homosexual o no, si lo que nos debe importar, y por lo cual, debemos sentirnos culpables, es que cada día, en algún rincón del planeta Tierra alguien es asesinado injustamente por estas fobias egoístas, que cobran la vida de inocentes y que excusablemente, por suerte, aún no somos nosotros.


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