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Molinelli, la victoria y la soledad del presidente

Por: Carlos Timaná Kure

 

Molinelli, la victoria y la soledad del presidente

Se sabía que el legado que dejaría el Gobierno Nacionalista se situaba en el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) que creó el Presidente Ollanta Humala el 20 de octubre de 2011, al inicio de su mandato y que albergaría los programas sociales bandera: Juntos, Pensión 65 y Qali Warma, que si bien algunos venían de antes y casi todos tienen un respaldo en el bench marking internacional, con la nueva sombrilla institucional y los reflectores que dispuso el gobierno los programas fueron percibidos como una iniciativa necesaria e interesante para el progreso del país.

En la buena recepción de dichos programas tuvo mucho que ver el perfil de la primera ministra de desarrollo e inclusión social, Carolina Trivelli Ávila, quien con un perfil técnico echó a correr los programas, haciendo un buen trabajo en la priorización de beneficiarios y gestión de los recursos, su senda la continuó Mónica Rubio García y Paola Bustamante Suárez, quienes desempeñaron dicha cartera durante las fases posteriores de implementación, la 2ª en 2014 y la 3ª en 2015.

Era de esperarse que la corrupción hiciera su aparición y a mediados de 2015 se hicieron públicas las primeras denuncias de que algunos funcionarios del Banco de la Nación y de los programas Juntos y Pensión 65 habían robado cerca de S/ 2 400 000.00 en las regiones de Cajamarca y La Libertad (La República 01/06/15).

Con el cambio de gobierno, se notó que la senda de crecimiento y atención a la política social, a pesar de los problemas que traía, iba a estancarse tras el criticado nombramiento de Cayetana Aljovín Gazzani al frente de dicha cartera; el problema no era la falta de experiencia profesional de Cayetana -Viceministra de Transporte y Comunicaciones, Directora Ejecutiva de Proinversión, entre otros.-, sino la ausencia de la vocación social necesaria para conocer el sector y aproximarse con tino a las necesidades del Perú profundo y así obtener resultados.

De allí que su designación como Ministra de Energía y Minas el pasado 27 de julio fue celebrada por la opinión pública, debido a que el “zapatero volvía a sus zapatos”, pero el gobierno en lugar de aprovechar la oportunidad para disponer a alguien con el perfil correcto a cargo del Midis, decidió nombrar a una persona que en lugar de generar consenso, ha inspirado una ola de críticas al gobierno: la señora Fiorella Molinelli Aristondo.

La Señora Molinelli, venía de desempeñarse como viceministra de transportes y fue la encargada de suscribir la adenda del contrato del aeropuerto de Chinchero, este precedente hace pensar ¿por qué el gobierno premia a la responsable de la renuncia del Ministro Vizcarra? Uno de los mayores costes políticos en la anterior legislatura, resulta ser una ecuación que no suma a la gobernabilidad que tanto requiere el presidente Kuczynski.

Para conocer las verdaderas razones por las que nombraron a la Señora Molinelli en el Midis arrojó una luz importante el programa Panorama (06/08/17), que en un reportaje mostraron a la ministra Molinelli en una reunión en el popular distrito de La Victoria con un colectivo vecinal invitándolos para que acompañasen al presidente Kuczynski en la presentación de la Ley de ADN gratuito frente al Palacio de Pizarro.

El principal problema de dicha reunión fue la forma indirecta en que la ministra ofreció los programas sociales que preside en el Midis y que están destinados a la población de escasos recursos que viven en el área rural y que no guardan relación con un distrito urbano limeño.

Esta situación muestra incoherencia entre el discurso tecnocrático del gobierno con actos politiqueros y clientelistas, que van más allá del nombramiento de ministros y directivos, sino en el enfoque de las políticas gubernamentales, que pueden llegar a hipotecar las metas de desarrollo social que el país se había trazado de cara al bicentenario.
También, muestra de forma latente la soledad del gobierno y la debilidad del partido oficialista, ya que no es capaz de movilizar partidarios en base a una organización política, a propuestas compartidas o una ideología, sino que debe recurrir a la politiquería, inclusive resulta necesario que en la convocatoria participen ministros como Molinelli, para que acepten acompañarlo en un acto loable como la presentación de una ley que ayudará a muchas mujeres y niños en el Perú. Una soledad que podría ser corregida, si existiese una mayor disposición a escuchar y a aprender.


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