Nuestros heroes

Por: Diego Cáceres


Nuestros heroes

Según la Real Academia de la lengua española, define el heroísmo como el esfuerzo eminente de la voluntad y de la abnegación, que lleva al hombre a realizar hechos extraordinarios. Nuestro cuerpo de bomberos tiene una estirpe heroica, en su esencia está impregnado el heroísmo, son personas que dejan de lado sus vidas por el servicio al otro, pero a veces para cumplir con esta enorme responsabilidad tienen que dar su vida. Y lo más triste de esto que la mayoría no tiene una retribución por esta valiente labor.

Hace más de una semana tres valiosos miembros de los bomberos (Alonso Salas Chanduví, Eduardo Jiménez Soriano y Raúl Sánchez) tuvieron que dar su vida para cumplir con su labor, y como es de costumbre en nuestro país nos dimos cuenta (otra vez) de lo delicada situación de esta institución. Los problemas siempre son los de siempre: falta de agua, equipos muy antiguos, déficit de equipamientos, etc.

Cuando los medios de comunicación transmitían esta noticia, era imposible no quebrarse (en especialmente yo que quise ser bombero) por que estos valientes bomberos también era padres, hijos, hermanos y esposos que dejaran un gran vacío en su familia. Ya es tiempo para cambiar esto. Los bomberos  no deben ser esos héroes anónimos que se las arreglan con lo poco que tienen y que tienen que luchar contra todo para cumplir con su labor, a ellos se le debe dar un justo sueldo y equipo modernos para poder cumplir con su labor. O en su defecto dar otros tipos de beneficios como podría ser una pensión mensual, educación gratuita (para sus hijos) y seguros de salud.

Lamentablemente ni los políticos ni los ciudadanos se interesan por esto, una de las principales adversidades que tienen que afrontar son las llamadas falsas que algunos estúpidos se dedican a hacer durante todos los días, según el jefe de Transmisiones de Informática el Teniente Brigadier CBP Martín Carranza el 97% de las llamadas que recibe son falsa y una de las consecuencias son que la central colapse y que gasten el poco presupuesto en atender estas falsas llamadas.

En la clase política la reacción va a hacer siempre la misma, saldrán los voceros de cada partido a dar su: “gran sentido pésame” solo para salir en la foto y luego se olvidaran de esto hasta que pase otra catástrofe y volver a repetir es rutina.

Darle un sueldo o por lo menos equipos modernos que faciliten su labor es lo menos que podemos hacer por ellos, ya que la labor que ellos realizan es valeroso e heroico, su labor es prácticamente dar la vida por el otro. Cambian sus vidas, sus anhelos, sus metas, sus sueños, su salud, sus estudios, otras oportunidades laborales, pasar tiempo con sus seres queridos por la vida de personas que no conocen y que en algunas veces ni les dan las gracias por su labor.

Pero este presupuesto se debe medir y seguir de forma adecuada, porque como buena costumbre peruana también en esta institución está presente la corrupción.


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