Peregrino fatigado

Por: Diego Fabián Arias Padilla.


Peregrino fatigado

Son las 5:00am y el despertador me saca de golpe de la cama. Debo apurarme sino me quedaré atascado en el tráfico y no podré llegar a tiempo al trabajo, al menos ya no tengo que tomar el bus, recuerdo aun cuando tenía que salir corriendo para poder tomar el bus a la hora exacta. Son 16  años desde que decidí venir a los Estados Unidos, escapando de un país fragmentado y en la mayor crisis de corrupción que haya existido. Tenía un buen puesto en un banco y ahora trabajo en construcción, bah, no importa al menos estoy tranquilo. Las manos ásperas y con lumbalgia crónica pero tranquilo con mis hijos y esposa. Salgo de casa y el frío del invierno en DC es fuerte, el termómetro marca 30 Fahrenheit, extraño el sol de mi Arequipa soñada, aquel que siempre esta y siempre calienta, no solo el cuerpo sino también el alma.

Al llegar a mi trabajo, Akeem, otro inmigrante como yo pero de Nigeria me abraza y me dice, he leído que en tu país ha salido un presidente cuyo perfil es el mejor que haya existido en mucho tiempo, amigo creo que podrías pensar en regresar. Mis primeras ideas al escuchar ese regresar en mi cabeza fueron de incredulidad. ¿Es en serio? ¿Acaso el Perú ha escogido a PPK en lugar de Keiko? De inmediato a bucear en internet, y sí, era cierto. Vaya que esta es una buena noticia, es más es excelente, pero ¿Es suficiente como para regresar? Vamos, aquí tengo una vida, trabajo, una casa, pero por otro lado extraño mi casa en Miraflores, el pan de ripacha, el adobo de los domingos, las nevadas de mis volcanes, el 15 de agosto, el jardín de la cerveza, mis propias nevadas y el infaltable sabor de saberse en casa.

Confundido, regreso a casa, me reciben con los ojos llorosos por la noticia, mi hermano me dice El Perú tiene esperanza, mi esposa con mis hijos en el cuarto del fondo me esperaba, al subir converso con los niños y les doy su beso de buenas noches. Mi esposa estaba callada. En la noche, antes de dormir, en ese momento que es solo del matrimonio, de la familia, de los esposos, ese instante en el que solo está el techo y tu respiración, conversamos del tema. Me dice, ¿Pensarías en regresar? –Sí- Le respondo. De inmediato me dice – Yo no – . Mejor pensémoslo – le replico – y de inmediato como por arte de magia, mi adobo, nevados, pan de ripacha se quedan sin argumento alguno al escuchar solo tres palabras de ella. Empezó con salud de manera sutil – si bien aquí pagamos mucho por ello tenemos la certeza que nunca nos va a fallar, que no pasaremos largas colas y tú sabes que en Arequipa las clínicas no están bien equipadas, al final terminan derivándote al central donde si no conoces a alguien te tratan como si fuese un favor, recuerda cuantas veces tu papá se quedó sin cama en emergencia en plena batalla contra el cáncer-. Me quede callado, pensé en un segundo decirle pero sí tenemos contactos en Essalud pero la prudencia me dijo que quedará en silencio. Luego mencionó seguridad, de una manera más directa – Acá puedes caminar por las calles y saber que nadie te va a robar o asaltar, acaso no recuerdas cuando te secuestraron en el taxi, te golpearon y robaron todo tu sueldo, es más, sabes que inclusive no le ponemos llave a la puerta y está abierta todo el día ¿Cuántas veces robaron la casa de tu madre que era departamento en cuarto piso en Cayma? – 4 veces – respondí, como quien no quiere entender razones, como quien sabe que se le viene una goleada. Para finalizar dio el toque de gracia y dijo con voz llorosa – por último esta educación; viviendo aquí sabemos que nuestros hijos recibirán una educación de primer nivel y además será gratis por que la educación pública aquí es gratuita, en Arequipa tendríamos que pagar por una educación de horizonte chico, en el cual uno o dos colegios se salvan y esos mismos son carísimos, además y lo sabes, probablemente responden a un club social más que a las ganas de querer formar y educar a nuestros hijos ¿Ese es el futuro que quieres para nuestros hijos?- No supe responder, apele a la esperanza y le dije que el Perú ahora la tiene, que PPK sabe lo que tiene que hacer y que ya lo hizo. Quedamos en silencio un momento, repase las frases que acababa de decir y me sonaron a hit politiquero.

Finalmente rompí el muro del silencio y dije – no tengo palabra alguna para refutar lo que me dices -. Es demasiado riesgo dado lo que tenemos ahora. La discusión quedo ahí, al día siguiente a las 5:00am de nuevo, en los 45 minutos que dura mi trayecto hasta llegar al trabajo la siguiente idea se me paso por la cabeza: El camino del Perú está empezando, probablemente se haya dado un buen paso con esta elección, sin embargo, hay mucho por hacer, mucho por trabajar. El regreso del peregrino fatigado con el corazón cansado de buscar felicidad, se debe postergar porque aquello que representa el Perú puede nuevamente caerse y no basta con esta elección. Que le vaya bien a PPK, se merece nuestro apoyo, pero el retorno es una palabra gruesa que tiene un hambre que no puede ser satisfecho por el adobo, al menos no por ahora. Ya se verá luego, existe un personaje que dicen puede cambiar las cosas, sobre todo en educación, habrá que investigar más sobre ese Saavedra.

 


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