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Piedra de Trueque – El Fin de Algo

Por César Félix Sánchez Martínez


 

Estamos acercándonos apresuradamente al Fin de Algo. Por lo pronto, al fin de esa catarata inmensa de opiniones, informaciones y desinformaciones, por todos los medios –incluso los inefables «medios sociales»- sobre el Rito que se celebrará mañana. Eso ya de por sí es causa de gran alegría para este escriba.

Si ya tener que soportar a los analistas políticos «de-a-de-veras» es ya una cruz, imagínense tener que soportar a tanto diletante, parcial hasta el exceso pero disfrazado de «objetivo» e «imparcial», usualmente hacia donde sus pasiones o intereses le dictaran.

Pero por sobre todo, esta campaña ha demostrado que las instituciones políticas peruanas, el llamado «sistema», ha implosionado. Pasar meses sin saber qué candidatos iban a presentarse fue una especie de fragmento censurado de Ante la ley, de Franz Kafka. Censurado por absurdo e inverosímil.

Los poderes públicos, especialmente aquellos que asumen la apariencia de tribunales o jurados, son como pavos decapitados, que caminan sin sentido, presas de una legislación positiva muchas veces contradictoria y de una nula jurisprudencia y capacidad de interpretación secundum ordinem ac veritatem.

Para un observador de varios siglos después quizá parezcamos un país de frondosos fueros contradictorios, como la Francia del Antiguo Régimen, pero donde el afán de mantener una apariencia de uniformidad hace aún más risible y caótica la situación.

¿Habrá llegado a su fin la República Chicha de 1993, que reemplazó a la República Estatista de 1968?

Si sale Keiko, probablemente la descomposición se acelere mediante el golpe de masas y la anarquía jacobina de sus «indignados» opositores. Esa es la fantasía secreta de la izquierda radical.

Si sale Verónika, tendremos unos añitos de allendismo posmoderno y luego quizá una constituyente, mediante medidas extraordinarias. ¿Qué hará la masa crítica derechistosa –subrayo lo de chistosa– que se ha ido forjando durante los años de esplendor del modelo? Ahí será su crisol. No habrá Patria y Libertad, pero quizá un Leopoldo López esté formándose en los semilleros de acción política del Twitter.

Si sale PPK se habrá demostrado metafísicamente la durabilidad del modelo peruano, es decir, de aquel sistema que hace de la inestabilidad permanente y de la crisis institucional un sistema. Un par de años de guerra callejera periférica y de violencia delincuencial, pero luego, quién sabe, una nueva pequeña bonanza, quizá de la mano de los delfines Aráoz y Vizcarra. Casi hasta el fin del periodo. Y de ahí nuevamente otra elección de infarto en un sistema cojo. Y así. Será el país de la perpetua montaña rusa. Hasta que venga una Catástrofe Inimaginada.

¡Que sea lo que Dios quiera! Entre la panoplia de Ks (Keiko, Verónika y PPK) me quedo con la K de Kafka. Pero del Kafka de Un antiguo manuscrito. Qui potest capiare, capiat…

Franz Kafka (1917)
Franz Kafka (1917)

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