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Rudy Angulo Vargas. Memorias en el teatro

Por: Mauricio Rodriguez – Camargo  


El violinista del Titanic

Rudy Angulo Vargas. Memorias en el teatro.

Es un libro andante. En un día normal se le ve halando gruesas cuerdas, sujetándolas a las columnas, volviéndolas a halar, manipulando con docta maestría el entramado sistema de poleas y contrapesos que compone la tramoya del emblemático Teatro Municipal.

El trabajo de la tramoya se basa en colocar escenografía antes de la función, bajarla y subirla durante la misma, dar vida a los efectos y cambios de escenario; además de ir  absolviendo preguntas sobre donde queda cada cosa en el recinto, donde encender y apagar las luces de sala, que botón apretar para movilizar la “diabla” (barra de metal sobre la que se sujetan los tachos lumínicos), que puerta da al gallinero (tercer piso, poco habilitado, del teatro) que por cierto queda por fuera, en la calle Rivero.

Solo un verdadero apasionado ha de poder recordar con tanta precisión la historia del Teatro Municipal, los nombres de las obras, óperas, ballets, actores, directores, bailarines y películas como el señor Rudy Angulo Vargas, o simplemente, señor Rudy, que funge una esmerada labor en el teatro, no solo manipulando el decorado, también de historiador del mismo. Es un gusto oírlo hablar, maneja las anécdotas del recinto tan bien como las pesadas y largas sogas que sostienen los telones que penden sobre en el escenario.

Nos cuenta sus memorias, que muchas veces, se confunden con las del mismo teatro:

Sobre su primera vez como tramoyista…

Tendría unos dieciocho años cuando llegó un circo mágico a presentarse en el Teatro. Mágico porque utilizaban luces que en aquellos días era una novedad. ¡No sabía qué hacer!  Acudía al llamado de un señor de apellidos Urizar Ardiles que era el tramoyista, habrá fallecido hace unos cinco o seis años. Él me enseñó.

Un poco sobre la construcción del Teatro Municipal…

Este teatro lo construyó el alcalde don Julio Ernesto Portugal, era médico e hizo la botica “El Pueblo”, aquí en la esquina de Santo Domingo. Fue buen alcalde. Por el cuatrocientos aniversario de Arequipa, dieron plata, hicieron el teatro Ateneo y el estadio Melgar. Me cuentan que el día que se inauguró el estadio, habría unas tres mil a cuatro mil personas y se preguntaban ¿Por qué han hecho un estadio tan grande? Como pasa el tiempo, ¡Ahora es chiquito!

El arquitecto que hizo este teatro apellidaba Valdivia, no recuerdo su nombre, limeño, trajo tramoyistas españoles para construir la tramoya que es muy parecida a la del Teatro de la Zarzuela de Madrid, es casi idéntica. Esos señores sabían lo que hacían, el problema es que no le dan mantenimiento, y cuando le han dado mantenimiento la han malogrado, porque se han metido ingenieros que de teatros no sabían nada. En el piso no había alfombra, era de linóleo y se malograba con el agua, con el alcalde Guillén se puso una buena alfombra y con Balbuena se puso una de mala calidad, hay que cambiarla.

El Teatro se inauguró con la Opera de Carmen de Bizet, me cuentan que en la inauguración, no me consta, no hubo mucha gente. Luego estuvo el teatro cerrado por unos años hasta que fue tomado por Luis Giraldo Moro Díaz, un señor que tenía el cine Universal y que convirtió el Municipal en cine, lastimosamente quebró, no venía gente. En ese tiempo él pagaba ochocientos soles mensuales de alquiler, lo tuvo que dejar, se cobraba quince centavos la entrada en la platea, no alcanzaba.

Este teatro ha sido más cine que teatro.

Los que han pasado por el Teatro Municipal…

Aquí he conocido artistas argentinos, mexicanos y españoles. He visto muy buenas obras. Vino Jorge mistral a hacer una obra en la que hacía de borracho… realmente estaba borracho, se tomaba el pisco de la botella, muy buen actor. Ha venido también Armando Calvo, que hizo de Jesús de Nazaret en una película mexicana. Pedro López Lagar, Lola y Pepe Vilar, Ricardo Blume, Alberto Ísola que presentó hace unos años la obra Rojo. Libertad Lamarque que tenía unos ojos azules hermosos, muy bonita mujer y muy educada. Carmen Sevilla, española, muy buena actriz. El mejor bailarín del mundo, el ballet de Igor Moiséyev, ballet folclórico del Bolshói de Moscú, que salió con un permiso de la Unión soviética por tres meses en un intercambio cultural entre Estados Unidos y Rusia… se quedaron cinco años; Ese ballet debutó en Estados Unidos, en la ópera Metropolitan de New York, era una sensación ver bailar la danza de los sables.

Los Panchos, Los ángeles negros, Claudio Arrau que era uno de los mejores pianistas del mundo.

Alguna historia…

Acá penan, yo no creo ni en mi sombra, pero le voy a decir que he sentido. Salía de los camerinos y estaba oscuro, había una señorita sentada en las butacas, fui a prender la luz y ya no estaba… Le pregunté a Mario (guardián del teatro) si había entrado alguien, me dijo que no.

Hace tiempo estábamos haciendo una tramoya a la una y media de la mañana, de pronto las butacas de mezzanine han empezado a sonar, hemos alumbrado y no había nadie. Me han jalado las cortinas y también se escuchan pasos en el escenario… Esa no es conmigo.

La situación actual…

El consejo tiene que dar un capital y hacerlo crecer haciendo obras de teatro, Tenemos que invertir en buenos equipos de sonido y en mantenimiento.

Los grupos deberían conformar su elenco con la mitad de actores de Lima y la mitad de Arequipa, si son solo Arequipeños la gente no viene aunque la obra sea muy buena, no se llena. Por ejemplo, si hace una obra con Alberto Ísola, con otra actriz limeña y actores de acá, se llena completamente. Si hace la misma obra con actores arequipeños no viene gente, las personas de aquí no apoyan, eso está visto.


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