¿Siempre unidos?

Por: Diego Cáceres


¿Siempre unidos?

Uno de los temas más resaltantes en la última campaña electoral fue la llamada “muerte civil”, Según Daniel Quispe Meza, la muerte civil es una figura jurídica de antigua data la cual consistía en considerar, para ciertas circunstancias, a una persona físicamente viva, privada de sus derechos civiles ante el mundo jurídico.

El objetivo principal de este proyecto es evitar de todas las maneras posibles que un funcionario público con antecedentes graves de corrupción vuelva a desempeñar algún cargo en el sector público y frenar de alguna manera los actos de corrupción (y la impunidad de los corruptos) que durante muchos años nos ha castigado. En palabras más simples es limpiar del aparato estatal a todas esas personas de dudosa procedencia o dudoso actuar que siguen pudriendo el sistema. Esta ley se aplica a funcionarios pero también tiene alcance a personas que hayan cometido delito de tráfico de influencias y las penas de inhabilitación van entre 5 a 20 años.

Es una obviedad que todos queremos acabar con la corrupción en nuestro país (que a este paso ya parece un deporte nacional y podríamos ganar varias competencias) y este es una buena medida para luchar contra este cáncer. Pero todavía necesita unos retoques para que este cumpla con su verdadera finalidad. Según mi punto de vista esta inhabilitación debe ser permanente porque no se puede permitir ni tolerar ningún tipo de corrupción (claro los sentenciados deben de pasar por un juicio justo y no arbitrario).

Muchos dirán que esto es algo muy duro pero seamos sinceros,  una vez consumado el pecado, la tentación de caer y volver a probar ese elixir prohibido es altamente probable y lo peor que cada vez será más común hasta convertirse en una “modus operandi”, para luego pasar a la “innovación” en la corrupción (si es cierto los corruptos también se reinventan, buscan una mejor manera para sacar provecho de cada situación).

El lunes pasado el congresista de Fuerza Popular, Héctor Becerril planteó algo con los que estoy totalmente de acuerdo, muerte civil para todos aquellos sentenciados por terrorismo y apología al terrorismo, es decir aquellas personas que reciban condenas por estos delitos también sean inhabilitados de forma permanente para ingresar o reingresar al aparato público. Además también se prohíbe el acceso a contratos o designación en la administración pública.

No hay que tener un IQ muy elevado para apoyar esta medida, solo basta tener alguna noción de sentido común. En nuestro país urge que se aplique esto (claro con todas las correcciones debidas para evitar en los más posibles vacíos legales y para limpiar a todas esas lacras del sistema público). Pero como en nuestro país el sentido común al parecer no es tan común veremos que sucede.

Hay cosas en la vida donde realmente se debe ser duro y no debemos de dar nuestro brazo a torcer, una de esas cosas es la corrupción. Si somos tolerantes, benevolentes y optamos por una posición pasiva frente a la corrupción, cualquier ley por más bien hecha que estuviera no servirá y perderíamos (otra vez) frente a este mal.


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