Un Santuario Profanado

Por: José Eduardo Romero Díaz  


Un Santuario Profanado

En esta oportunidad pretendo llamar la atención sobre una problemática que destruye el legado histórico y cultural de nuestra nación, me refiero al descuido e falta de respeto por parte de los ciudadanos hacia nuestros santuarios históricos. Esto lo mostraré tomando como ejemplo lo que sucede en nuestro Santuario Histórico de la Pampa de Ayacucho.

Un Santuario histórico se puede definir como : “Áreas que protegen con carácter intangible espacios que contienen valores naturales relevantes y constituyen el entorno de sitios de especial significación nacional, por contener muestras del patrimonio monumental y arqueológico o por ser lugares donde se desarrollaron hechos sobresalientes de la historia del país”.

Este Santuario se estableció el 14 de agosto de 1980, mediante Decreto Supremo Nº 119-80-AA. Está ubicado en el departamento de Ayacucho, provincia de Huamanga, distrito de Quinua. Tiene una extensión de 300 hectáreas. Su importancia radica en que fue escenario de la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, la cual consolido la independencia del Perú y de toda América con la firma de la capitulación de Ayacucho.

Este Santuario es un Área Natural Protegida y como tal el Estado debe velar por su conservación pero también lo debe hacer el ciudadano común y corriente, ya que es patrimonio inmaterial de todos los peruanos y porque no, de toda América. Cabe preguntarnos ¿Los ciudadanos protegemos nuestras Áreas Naturales Protegidas, en este caso particular, el santuario Histórico de la Pampa de Ayacucho? ¿Qué tanto respeta el peruano el patrimonio inmaterial?

Es difícil pensar que los Santuarios Históricos alrededor del mundo puedan ser usados como simples terrenos de pastoreo o como mercadillos improvisados. Esto no pasa en el campo de las batallas de Waterloo, en Bélgica o de Gettysburg, en EE.UU ya que «La función de esos monumentos o santuarios era y es conservar en su estado original y de forma intangible, tal como era cuando los hechos acontecieron, el escenario o los paisajes de los acontecimientos históricos importantes, o los que rodean a los monumentos arqueológicos o históricos».[1]

Aunque es difícil de creer y aun cuando muchos nos sentimos orgullosos de contar en nuestro territorio con un espacio tan importante para la historia de América, el trato que recibe esta “Área Natural Protegida”, este “Santuario Histórico” parece ser el de un simple terreno vacío y abandonado al cual cada uno pretende sacarle el mayor provecho posible sin pensar en su conservación y en su importancia.

Este maltrato hacia el Santuario es realizado en gran medida por los pr
opios ciudadanos ayacuchanos y de otro lado por los turistas, especialmente nacionales, que llegan de visita a este Santuario día a día.

Pretendemos captar la atención de los lectores hacia tres grandes problemas en este Santuario:

  • El trabajo infantil no regulado.
  • El uso inadecuado del espacio y abuso por parte de los ciudadanos respecto de este Santuario.
  • La falta de apoyo de instituciones gubernamentales

En el Decreto Supremo Nº 119-80-AA se señala lo siguiente respecto a la creación de este Santuario Histórico «Que para garantizar la conservación de la flora y fauna que se encuentren en el ámbito territorial y patrimonio natural e histórico así como para mantener las manifestaciones culturales y artesanales de las poblaciones aledañas, es necesario declarar el área como Unidad de Conservación en la categoría de Santuario Histórico, propiciando el uso público de la zona en sus aspectos cultural y recreacional incentivando el turismo local en beneficio regional (…)» es que se decide crear este Santuario.

Lo negativo de esta historia es que los lugareños lejos de proteger este Santuario y sacar provecho adecuadamente y dentro de los límites permisibles para un área natural protegida, han hecho una explotación abusiva de los recursos y aprovechándose del atractivo turístico del lugar para simplemente pensar en sacar el mayor beneficio posible y no en su conservación.

Respecto del primer problema, cuando uno llega a este Santuario, es increíble y muchas veces hasta indignante verse rodeado  de niños que se acercan y literalmente se atropellan entre ellos para poder ofrecer al turista el servicio de fotos y de guiados. Esto se hace de una manera muy desordenada y que en casi la totalidad de casos perturba al turista que muchas veces no sabe qué hacer y se fomenta un terrible desorden. Cabe preguntarse ante esta situación ¿Dónde está el Estado que debe proteger al niño y al Adolescente?, ¿Estos niños trabajan conforme a la regulación especial que tiene el trabajo infantil? Por lo percibido y por muchos comentarios parece ser que estas actividades infantiles se hacen sin considerar la legislación específica ya que como principal alerta estos niños están muchas veces ocho horas realizando esta actividad los días sábados y domingo y han habido casos en los cuales en día de semana han escapado del colegio para realizar estas actividades.

Otro aspecto terrible para el Santuario es que la gente no lo respeta y lo usa como su patio trasero o como su mercadillo. Día con día muchos lugareños ofrecen diversos productos dentro del Santuario que van desde artesanías y hasta comidas, lo cual no sería malo si hubiera un orden al realizar estas actividades pero estas se realizan de manera indiscriminada, sin ningún orden y sólo pensando en que se debe lucrar sin buscar siquiera cuidar el Santuario ya que la cantidad de basura que aparece en este lugar es terrible y muchas veces hace pensar que de Santuario Histórico no tienen más que el nombre. Esto se hace más terrible aún el día de la escenificación de la batalla de Ayacucho, es decir el 9 de diciembre, aquí el descontrol y ánimo de lucro prolifera y queda nulo el criterio de conservación y protección de la cultura para las futuras generaciones. Estas escenificaciones parecen más reuniones similares a los famosos “conciertos chicha” que un verdadero evento cultural, en esta fecha la venta de alimentos, bebidas y otros sólo deja al Santuario la basura, ya que los que lucran con estas actividades ni siquiera se dan la molestia de limpiar ni apoyar de alguna otra manera a este Santuario Histórico y además el Gobierno Regional brilla por su ausencia.

Una foto nos puede mostrar una imagen de la cruda realidad que se vive día a día

[2]

Queremos llamar la atención que algo muy similar pasa también en el Santuario de Chacamarca, el cual conserva el campo donde se realizó la batalla de Junín.

Como último problema a comentar en este breve artículo es la falta de apoyo de las instituciones gubernamentales. El SERNANP es el encargado de proteger y administrar este Santuario y lleva presente en este sector tres años, ya que anteriormente se estaba haciendo cargo la Municipalidad de Quinua y el Gobierno Regional. Desde que llego el SERNANP y principalmente en este último año ha hecho diversos esfuerzos por concientizar a la población para el cuidado del Santuario Histórico de la  Pampa de Ayacucho pero la población no desea entender que un Santuario como este no puede ser tratado como un capo de pastoreo para caballos que se usan para pasear turistas o un mercadillo para expender productos. Las actividades que se realizan en esta Área Natural Protegida por parte de algunos ciudadanos van desde ofrecer alquiler de caballos para el paseo de los visitantes y la venta de artesanías, pero estas se hacían y se hace en forma desordenada y que daña este espacio sagrado, pero aparte del SERNANP parece no existir interés de alguna otra institución del gobierno por atender el grave problema que se esta viviendo en este Santuario Histórico y realmente es lamentable.

Cabe preguntarnos en este caso ¿Es tan poco el respeto que sienten algunos ciudadanos por la Ley? Está claro que el respeto por la cultura, la historia y el patrimonio inmaterial es casi inexistente en muchas zonas de nuestro país, pero ¿dónde queda la ley?, ¿dónde está la municipalidad del distrito de Quinua en todo este asunto? Despierta mucho interés el hecho de que la municipalidad realiza cobros al Santuario cuando este no está bajo su administración sino del SERNANP y más aún cuando a la hora de problemas esta entidad no parece presentar soluciones o regular el accionar de los ciudadanos ayacuchanos, dejando muchas veces al SERNANP atado de brazos, ya que no puede ofrecer mejorar infraestructuras o planes de acción por falta de apoyo.

El obelisco que esta erigido en este espacio fue donado por el gobierno venezolano en tiempos del presidente Velasco Alvarado y la municipalidad de Quinua cobra por permitir el ingreso al mismo; también cobra para el ingreso a este Santuario Histórico en fechas clave como semana santa, 28 de julio y 09 de diciembre (que según mi criterio personal no debería), pero no se revierte estos ingresos en ninguna mejora para el Santuario ni para el cuidado del mismo, este municipio no apoya en la conservación de este Santuario pero si lucra con el, simplemente irritante.

El SERNANP viene trabaja por articular los esfuerzos con la población e instituciones gubernamentales, pero por parte de ellos no se realiza ningún esfuerzo por el respeto a este Santuario ni a la Ley, ya que se aferran a este tipo de conductas dañinas e irrespetuosas hacia el Santuario Histórico de la Pampa de la Quinua  enmascarando su ilegalidad tras la idea que “es una costumbre” realizar todo este tipo de vejaciones.

La semana pasada, nuestro Ministro de Cultura Salvador del Solar visitó Ayacucho y estuvo por un breve momento en el Santuario de la Pampa de Ayacucho, ojala esta visita, el artículo realizado por Marc Dourojeanni y este breve artículo sirva para llamar la atención de la gente interesada en la protección de nuestro patrimonio inmaterial y nos unamos por lograr un cambio, tanto en la manera de pensar como en la manera de actuar.

 

 

[1] DOUROJEANNI, Marc. Santuarios históricos: ¿Qué son? ¿Para qué sirven?, en http://www.actualidadambiental.pe/?p=42584del 13 de enero de 2017

[2] Foto obtenida de DOUROJEANNI, Marc. Santuarios históricos: ¿Qué son? ¿Para qué sirven?, en http://www.actualidadambiental.pe/?p=42584 del 13 de enero de 2017

 


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