Una diferencia muy marcada

Por: Diego Cáceres


Una diferencia muy marcada

El martes pasado se realizaron las elecciones presidenciales en Estados Unidos, como era de esperarse todo el mundo estaría atento para conocer al nuevo inquilino de la casa blanca y la expectativas era alta en ambas partes, con el transcurrir de la noche ya se mostraba una tendencia y a eso de las 10 de la noche (hora peruana) ya se conocía al ganador. Al día siguiente las cosas estaban más claras y para sorpresa de mucho es ganador de esta contienda fue Donald Trump.

Después de conocerse esto, el partido demócrata encabezado por Hillary Clinton reconoció de la forma más hidalga posible la derrota y deseo que el gobierno de Trump se ha lo más beneficioso para todos.

Todo esto pasó entre el martes en la noche y la mañana del miércoles, es decir no tuvieron que pasar más de 24 horas. Las comparaciones según la mayoría de personas son odiosas pero según mi punto de vista son necesarias y hoy tendré la antipática obligación de hacerlas.

Primero en menos de una semana ya se conocían el resultado oficial, a diferencia de nosotros que tuvimos una larga letanía para conocer los resultados. Segundo, en la campaña americana se dijeron cosas peores entre los candidatos, insultos y acusaciones que si los comparamos con lo que escuchamos acá sería insultos infantiles pero aun así nadie dramatiza ni se hacen los dolidos. Tercero, el perdedor a las pocas horas de saber el resultado reconoció de forma hidalga la derrota.

Por obvias razones el sistema electoral en Estados Unidos es más rápido, más efectivo ya que tienen más tecnología y sus leyes electorales son claras.

Lo que quiero decir es que a diferencia de Keiko Fujimori, la señora Clinton no espero mucho tiempo para reconocer la derrota, tuvieron que pasar más de 100 días para ver la aparición de la señora Fujimori después de haber perdido las elecciones. Pero aparece en un contexto donde critica la labor desempeñada en los 100 primeros días de gobierno, reclama que no se hacen las cosas de forma adecuada y todo lo que mencionó el actual presidente en la campaña era humo. Pero seamos sinceros, lógicos y racionales nadie en 100 días va a acabar con la inseguridad ciudadana, reactivar la economía, mejorar el sistema de salud, acabar con todos los conflictos sociales entre otros problemas que padece nuestro país. Si bien es cierto la labor del oficialismo deja mucho que desear y se podrían hacer mejor las cosas, lo que mencionó ayer es un excesivo castigo.

La señora Keiko si en verdad quiere tener una posibilidad reales en las próximas elecciones debe de dejar de hacer estas “niñadas” (porque en realidad parecen berrinches) y tener un verdadero liderazgo en su partido y trabajar para todos los peruanos, no solo para los que votaron para ella. Además debe de responder ante sus las serias acusaciones ante la fiscalía porque si no lo hace deberá festejar otro subcampeonato, porque en si esas es su gran mochila.

Tengo muchas esperanzas (o soy realmente demasiado estúpido) de ver en mi país políticos que dejen la demagogia como instrumento personal (a esta altura ya parece su idioma nativo), porque lo que escuche ayer para mí era demagogia pura.


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